miércoles 24 de diciembre de 2008

Cuento de año nueve

CUENTO DE AÑO NUEVE [NUEVO]
por Daniel Lebrato

Érase una vez cuando el hombre pensaba de que [o sea cuando los hombres y las mujeres pensaban que] todo iba de mal en peor y sin remedio. No se había inventado el capitalismo ni la sociedad de consumo, en fin un desastre. Los varones que salían de casa [de caza] observaban como tontos [tantos] que los días se iban haciendo cada vez más cortos. Las mujeres, que no salían nunca de caza [casa], veían que se iba la luz en seguida y que los hombres regresaban. Mujer, tráeme una luz, que ya se ha hecho de noche y no se ve un pijo [nadie], decía el homo erectus. No querrá éste que yo me acueste y estar todo el día [noche] en la cama. En su cabaña el gran jefe consultaba su reló. Las cinco y media de la tarde [noche], hora solar. Vamos a pasar un invierno del carallo [oscuro y muy frío], y las plantas, que, sin sol, haber [a ver] cómo van a ser [hacer] la fotosíntesis. Sin plantas, qué iba a ser de la caza y qué vamos a comer, María [lo que te salga: los mocos]. El 17, el 18, el 19 de diciembre el canguelo [pánico] de la tribu iba en aumento. El 20 la histeria [historia] alcanzó niveles de motín preocupante. El 21 la cosa se puso al límite: tan breve sol, nadie pudo secar la ropa. Vaya plan, se lamentaba el gran jefe [Menudo calzonazos, según su mujer]. ¿Qué hago yo en democracia para que me sigan eligiendo gran jefe? Desesperado, se empezó a quejar en un lenguaje inentendible. Miró al cielo y dijo: Joder [Dios mío]. Rezó. El cronista lo iba poniendo todo por escrito [testamento]. Para general sorpresa [monja detenida] el 22 la noche no es que mejorara pero tampoco fue a peor. 23, 24. Después del 25 la luz imperceptiblemente fue recuperándose, micromilésimas: había pasado la amenaza del fin del sol y del fin del mundo. Los villanos chicos [villancicos] se pusieron a cantar: vanidad, vanidad, blanca vanidad, que se hizo tan famoso. Quitaron a abril, de abrir, su primer puesto en el calendario y pusieron a enero [por Jano, portero del templo] de gorila del almanaque. La vanidad [navidad] la señalaron con el rojo de las grandes celebraciones y se jartaron de comer. Hasta el 21 de junio los días no hicieron más que crecer y crecer. A estas dos fechas de diciembre y de junio el homo sapiens [que incluye a la mujer] les dio nombre de solsticios. Cada solsticio con su fiesta, su paga extra y sus vacaciones. Ya puestos, dios se quedó en el templo. Lo peor era que para nacerse todos los años, todos los años se tendría que morir. Pero, bueno [o sea: pero o nada], ya se las ingeniaría dios para que no le doliera [o doliese] morirse demasiado a un hijo suyo que tenía, po [pues] con la condición de que aluego, opá [desde luego, padre], me resucites fashion total [de estampita]. Dios es dios y su nombre empezaba a escribirse con letra mayúscula en las escuelas. El lenguaje, tícher, era el latín.



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daniel lebrato

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